
José Manuel Omaña: “Es clave anticiparnos a los retos agronómicos, como las nuevas plagas, las restricciones fitosanitarias o el cambio climático”
Asume la dirección de AIMCRA en un momento clave para el sector. ¿Qué significa para usted este nuevo reto?
AIMCRA es una entidad con una trayectoria de casi 60 años al servicio del sector remolachero, y asumir su dirección implica dar continuidad a ese trabajo, impulsando nuevas líneas de innovación que respondan a los retos actuales del cultivo.
El objetivo fundamental de AIMCRA en esta nueva etapa es recuperar los rendimientos del cultivo de remolacha alcanzados hace una década, e incluso superarlos, bajo la convicción de que el futuro del sector se construye sobre la rentabilidad del agricultor y, en consecuencia, de toda la cadena de valor.
La remolacha de siembra primaveral en España llegó a situarse entre los cultivos más productivos y rentables del mundo, y AIMCRA trabaja para retomar ese posicionamiento mediante una aplicación rigurosa de las técnicas agronómicas en tiempo y forma.
Para quienes no conozcan en profundidad la organización, ¿qué es AIMCRA y cuál es su papel en el sector?
AIMCRA es la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera que reúne a agricultores y a la industria para trabajar conjuntamente en la mejora del cultivo de la remolacha azucarera. Nuestra misión es investigar, desarrollar y transferir conocimiento técnico que permita aumentar la rentabilidad, la competitividad y la sostenibilidad del cultivo.
La participación activa y paritaria de agricultores e industria en la toma de decisiones dentro de la entidad es la clave para conseguir la mejora del cultivo.
La transferencia de conocimiento es uno de los ejes clave. ¿Cómo se materializa en el día a día del agricultor?
Se materializa a través de recomendaciones agronómicas, ensayos de campo, asesoramiento técnico continuo y herramientas prácticas. AIMCRA no se limita a investigar, sino que traslada ese conocimiento directamente a los agricultores, directamente o a través de los técnicos de la industria y las empresas, para que lo apliquen en su explotación y mejore sus resultados.

Uno de los grandes retos actuales es la rentabilidad del cultivo. ¿Por dónde pasan las soluciones?
Pasan en primer lugar por llevar a la práctica en tiempo y forma las recomendaciones de AIMCRA en todas las fases del cultivo: fecha de siembra, elección de la variedad, control de las malas hierbas, plagas y enfermedades, riego… Las recomendaciones que AIMCRA, si se siguen fielmente, permiten obtener óptimos resultados de rendimiento, polarización y calidad, es decir que permiten alcanzar la mayor rentabilidad para los agricultores y como consecuencia también para la industria.
Por otro lado, las soluciones pasan por la realización de trabajos de investigación que nos permitan resolver los problemas más acuciantes del cultivo, como las enfermedades foliares de fin de ciclo, principalmente cercospora y el control eficaz de todas las especies de malas hierbas, en un momento en que han desaparecido numerosas materias activas.
Y pasan también por seguir trabajando en optimizar los aportes de fertilizantes, agua y fitosanitarios, mediante la puesta a punto de los medios de producción, maquinaria e instalaciones.
Especial atención debemos prestar a los aspectos de mejora relacionados con el riego: la optimización en el uso del agua y el ahorro a través del asesoramiento personalizado al agricultor en materia de contratación electrica, eficiencia energética y riego solar, temas en los que AIMCRA a sido referente desde hace años.
En ese sentido, ¿qué papel juega la innovación y la digitalización en la nueva etapa de AIMCRA?
Son fundamentales. Estamos desarrollando herramientas para digitalizar el cultivo, recoger datos de calidad y facilitar la toma de decisiones. Esto permite optimizar el uso de recursos, reducir costes y mejorar la sostenibilidad del cultivo.
Lo que no se mide no se puede mejorar, debemos disponer de todos los datos de cada parcela con el fin de hacer una propuesta de mejora personalizada a través de las recomendaciones y el asesoramiento.
La sostenibilidad es otro eje clave. ¿Cómo trabaja AIMCRA en este ámbito?
Trabajamos en sostenibilidad desde múltiples enfoques: uso eficiente del agua, optimización de insumos, mejora genética, control integrado de plagas y enfermedades, y optimización del consumo energético del riego y reducción de emisiones. El objetivo es maximizar el beneficio del agricultor y al mismo tiempo producir más con menos coste y con menos impacto ambiental, respondiendo a las exigencias de la sociedad y garantizando, el futuro del cultivo. Si se hace bien todo ello es compatible, mayor rentabilidad, mayor coste, mayor calidad y menor impacto ambiental, pero para eso es necesario un cultivo tecnificado.
La relación entre investigación y realidad del campo es esencial. ¿Cómo se asegura esa conexión?
AIMCRA tiene una estructura muy pegada al territorio, con técnicos de campo, todos nuestros trabajos se hacen en las propias fincas de nuestros agricultores y son ellos los que cuidan las parcelas en las que se ubican los campos de ensayo, haciendo las prácticas habituales del agricultor. Además, al ser una entidad interprofesional, integramos la visión tanto de los agricultores como de la industria, lo que nos permite orientar la investigación para resolver los problemas reales y priorizar los más importantes.
¿Qué prioridades se marca al frente de AIMCRA en esta nueva etapa?
Reforzar la transferencia de conocimiento, y seguir trabajando en la mejora de la rentabilidad del cultivo. También es clave anticiparnos a los retos agronómicos, como las nuevas plagas, las restricciones fitosanitarias o el cambio climático.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los agricultores?
Que AIMCRA está a su lado. Nuestro trabajo tiene sentido solo si repercute positivamente en sus explotaciones. Vamos a seguir investigando, innovando y acompañándolos para que el cultivo de la remolacha siga siendo. una opción rentable y sostenible.
En esta nueva etapa disponemos del conocimiento suficiente para recuperar los magníficos resultados de hace unos años y la energía para encarar los nuevos retos del cultivo, si todos lo hacemos bien, no cabe duda de que la remolacha sera un cultivo con futuro en España, pero somos conscientes que para ello se necesario mantener claros los objetivos



